Matrimonio con José Bonaparte
Julia Clary contrajo matrimonio con José Bonaparte el 1 de agosto de 1794. Julia siempre estuvo muy enamorada de su marido, a pesar de las múltiples infidelidades y períodos de separación entre ambos. Mientras José Bonaparte perseguía un futuro lleno de éxitos, Julia prefería la tranquila vida burguesa y familiar. José era abogado de profesión. Tras la boda se instalaron en Génova bajo la protección del hermano mayor de Julia, un próspero banquero en la ciudad.
Julia y José tuvieron tres hijos: las princesas Zénaida (1796-97, moriría quince meses después de su nacimiento), Zénaida Leticia Bonaparte (1801–1854) y Carlota Napoleona Bonaparte (1802–1839). Pese a ser un matrimonio que se procesó afecto y respeto, pasaron la mayor parte de sus días separados, pues ni Julia vino a España a compartir con su marido el tambaleante trono español, ni lo acompañó, tras la caída del Imperio, en su exilio estadounidense, debido a su precario estado de salud.
En 1797 José I fue nombrado embajador en Parma y pocos meses después en Roma ante el papa Pío VI, por lo que la pareja tuvo que establecer su residencia en dicha ciudad. Cuatro meses después de llegar a Roma, el matrimonio tuvo que huir tras una revuelta que terminó queriendo tomar la embajada al asalto. Se instalaron en París formando parte de la alta sociedad gracias a la influencia de Napoleón. José fue nombrado miembro del Consejo de los Quinientos, órgano gubernamental. Además administraba los bienes de su hermano que partió en una expedición militar a Egipto.
En 1804 Napoleón Bonaparte se autonombró emperador de Francia y le dio la oportunidad a su hermano José y a su esposa Julia vivir en el Palacio del Luxemburgo, mientras el residía en el Palacio de las Tullerías. Julia fue una de las elegidas para llevar la cola del vestido de Josefina el día de su coronación como emperatriz.
En 1805, mientras Napoleón estaba al frente de la guerra contra Austria y Rusia. Durante su ausencia, José fue el regente del reino. El puesto le obligaba a asistir a multitud de actos sociales, lo que agotaba a Julia. Sufrió una caída que le provocó un aborto. Ya no podría tener más hijos. Para recuperarse se retiró al castillo de Mortefontaine y al balneario de Plombières.
Reina consorte
Julia Clary, por su matrimonio, ostentó los títulos de princesa del Imperio francés, Reina de las Dos Sicilias y soberana de España y las Indias. Donde primero reino fue en Napolés, donde su esposo José I había sido ubicado en el trono por su hermano en 1806. Julia tardó en acompañarle. Quizás por la inseguridad que sentía ante el nuevo reto, quizás porque la situación política tampoco era pacífica del todo. Siempre puso como excusa su débil salud. Sin embargo, en 1808, Napoleón prácticamente la obligó a ir a Nápoles con sus hijas. José había conseguido ser aceptado por el pueblo con una serie de reformas políticas y sociales, erradicando el feudalismo, los antiguos impuestos nobiliarios y secularizando los bienes de la iglesia.
Al ser designado su esposo el monarca de España (1808), la princesa Julia Clary tenía 37. Nunca pisó suelo español y fue una reina desconocida por sus súbditos y esperada en vano por los llamados "afrancesados". Aquello, sin duda, la libró de la humillación de sentirse impopular, algo que sí vivió su marido, y del fracaso final y la angustia de la huida. Alejada de las intrigas palaciegas y de las discordias entre los dos hermanos Bonaparte, vivió durante todo su reinado español en Mortefontaine, a la afueras de París.
Años finales y muerte
Tras la caída del Imperio Francés los nobles José y Julia se trasladaron a Suiza, aunque no estuvieron mucho tiempo juntos, ya que él se instaló Estados Unidos, donde gracias a lo confiscado en España pudo vivir con holgura durante algún tiempo bajo el nombre de conde de Survilliers, el mismo título que usó Julia Clary durante su exilio en Suiza, donde permaneció hasta su traslado a Florencia.
En la ciudad italiana falleció el 7 de abril de 1845, a la edad de 74 años de edad, un año después que su esposo José, fallecido también en esta ciudad italiana, y cuyo cuerpo fue trasladado a una sepultura permanente en Los Inválidos en París. Julia Clary fue enterrada en Florencia, en la Iglesia de la Santa Croce, junto a su hija Charlotte, que había muerto años antes. Al fallecer su patrimonio fue heredado por su hija Zenaida y a los descendientes de esta.
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