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Gonzalo Guerrero, el náufrago español que en 1512 se convirtió en guerrero y jefe maya.

Gonzalo Guerrero

Gonzalo Guerrero (Palos de la Frontera, ​Huelva, España, Circa 1470 – Puerto Caballos, actualmente Puerto Cortés, cerca de San Pedro Sula, ​Honduras, 13 de agosto de 1536) fue un marino español y uno de los primeros europeos en asentarse en el seno de una cultura indígena. Murió luchando contra los conquistadores españoles al mando de Pedro de Alvarado.

Es un personaje controvertido porque se asimiló y llegó a ser un jefe maya durante la conquista de Yucatán, especialmente belicoso contra los conquistadores, por lo que fue conocido como el Renegado por sus compatriotas españoles, mientras que en México lo denominan Padre del Mestizaje. También se le llamó Gonzalo Marinero, Gonzalo de Aroca y Gonzalo de Aroza.

Alrededor de 1510, Gonzalo Guerrero fue con Diego de Nicuesa a América, viéndose allí inmerso en las fratricidas luchas por el poder entre los españoles. Tiempo después Gonzalo se une a Juan de Valdivia (enemigo de Nicuesa) y va desde Darién a la isla Fernandina (Santo Domingo) como oficial a carga de esclavos y tripulación de la nao Santa María de Barca, armada en Almería.

Parten de Darién el 15 de agosto de 1511, con buen tiempo. Pero, al amanecer del tercer día de navegación, se desató una gran tormenta. Vientos huracanados dañaron la embarcación, mientras olas gigantescas barrían la cubierta hasta que la nave encalló. Únicamente llegan ocho a la costa de Yucatán, donde entraron en tierras de los Cocomes, a quienes los enfrentaron. Cuatro de ellos fueron ejecutados, mientras el resto fue encarcelado. Llegan a la tierra del grupo de los Tutul xiúes, enemigos de los Cocomes, en la Ciudad-Estado de Maní, a la que pertenecía Xaman Há (actualmente Playa del Carmen), donde el cacique Taxmar los entrega como esclavos a Teohom, su sacerdote. . . , quienes mueren por atenuación, excepto Gonzalo y Gerónimo. Este último relato de sus funciones de esclavo:

"...traer a cuestas la leña, agua y pescado, y estos trabajos sufríalos Aguilar con alegre rostro por asegurar la vida, que tan amada es. Naturalmente estaba tan sujeto y obedescía con tanta humildad, que no sólo con presteza hacía lo que su señor le mandaba, pero lo que cualquier indio por pequeño que fuese, tanto, que aunque estuviese comiendo, si le mandaban algo, dexaba de comer ​por hacer el mandado.»


División de cacicazgos mayas en el siglo XVI

Sea por traición o por supervivencia, lo cierto es que el destino llevó a este soldado a cambiar de bando. Hernán Cortés quiso recuperarlo como guía e intérprete, pero se integró tanto a los indígenas del Yucatán que hoy se lo evoca como “padre”. del mestizaje”.

Gonzalo Guerrero había llegado a las costas mayas, en la península de Yucatán, en el año 1512. Junto a un puñado de sobrevivientes del naufragio de un barco español, logran alcanzar las orillas casi de estado de inanición.

Se creen a salva, pero enseguida caerán en manos de guerreros mayas para nada amistosos. Algunos mueren en esa primera refrigeración y los sobrevivientes son capturados y esclavizados. Entre ellos, está Guerrero y también un sacerdote, Jerónimo de Aguilar.

Poco a poco, Gonzalo Guerrero se va adaptando a las costumbres y valores mayas, aprende el idioma y empieza a apreciar la idiosincrasia aborigen.

Escultura de Gonzalo Guerrero

Mientras Aguilar se mantiene fiel a su fe ya su patria, Guerrero, convertido en uno más de la tribu, encuentra la ocasión de mostrarles su adhesión luchando de su lado contra otras tribus enemigas. Se destaca por su destreza y conocimientos militares que empieza además a compartir con sus nuevos paisanos.

Tanto se hace valer que le ofrecen la libertad. Pero él ya no la quiere. Decide quedarse con los mayas y toma por esposa a Zazil Há, la hija de un jefe de la tribu con la cual tiene tres hijos, posiblemente los primeros mestizos de español e india.

A partir de entonces, combatirá a los españoles durante veinte años en defensa del territorio maya.

QUÉ DICEN LAS CRÓNICAS DE LA ÉPOCA SOBRE GUERRERO

Gonzalo Guerrero

Siendo extraordinaria en sí misma, su historia dio sin embargo pie a muchos mitos, por el afán de rellenar los huecos dejados por la crónica. Una de las primeras fuentes sobre la vida de este desertor son los relatos de un contemporáneo, Bernal Díaz del Castillo, autor de Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. Además, Guerrero es mencionado en el libro del confesor de Hernán Cortés, Francisco López de Gómara, Historia de la conquista de México.

Se sabe poco sobre la vida de este soldado antes del naufragio en las costas mayas. Bernal Díaz del Castillo dice que Guerrero, nacido en torno de 1470, “era hombre de mar, natural de Palos”, el famoso puerto de Andalucía de donde zarparon las tres carabelas de Cristóbal Colón.

En 1511, con 41 años de edad, se embarcó en una de las naves de la flota de Diego de Nicuesa con rumbo a Santo Domingo. Nicuesa era el gobernador de Veragua (hoy territorio de Panamá, Costa Rica y Nicaragua).

Una fuerte tormenta interrumpió dramáticamente el viaje. Del naufragio se salvaron sólo 20, entre ellos Gonzalo Guerrero y Jerónimo de Aguilar, el sacerdote. En uno de los botes lograron llegar a tierra firme. Era la costa de Yucatán.

Del Castillo reproduce el relato de Aguilar: “Dijo que se había perdido él y otros quince hombres y dos mujeres, que iban desde el Darién a la isla de Santo Domingo, cuando hubo diferencias y pleitos de un Enciso y Valdivia, y dijo que llevaban diez mil pesos de oro y los procesos de los unos contra los otros, y que el navío en que iban dio en los Alacranes, que no pudo navegar, y que en el batel del mismo navío se metieron él y sus compañeros y dos mujeres, creyendo tomar rumbo a la isla de Cuba oa Jamaica, y que las corrientes eran muy grandes, que les echaron en aquella tierra”.

Aquella tierra era dominio maya e inmediatamente fueron capturados. Algunos sobrevivientes fueron sacrificados a los dioses mayas. El resto, encerrados en jaulas de madera.

Dijo que los calachiones [ N. de la R: nombre que se daba a las jurisdicciones mayas ] de aquella comarca los repartieron entre sí, y que había sacrificado a los ídolos muchos de sus compañeros, y de ellos se habían muerto de dolencia, y las mujeres, que poco tiempo había pasado que de trabajo también se murieron, porque las hacían moler”.

Siete años habían pasado desde el naufragio, cuando llega Hernán Cortés desde Cuba, en 1519 . El conquistador ha oído hablar de esos dos españoles que viven entre los indios y para él es una gran noticia: le serán de mucha utilidad, como guías, intérpretes e informantes. Se dirige entonces a la Isla de Cozumel para rescatarlos y sumarlos a su expedición. Trata de ubicarlos, con el auxiliar de un idioma o traductor, que lo ayudó a informar sobre el desfile de Guerrero. 

“Con Melchorejo, el de la Punta de Cotoche, que entendía ya poca cosa de la lengua de Castilla y sabía muy bien la de Cozumel, se lo preguntó a todos los principales, y todos a una dijeron que habían conocido ciertos españoles, y daban señas de ellos, y que en la tierra adentro, andadura de dos días, estaban, y tenían los por esclavos unos caciques, y que allí en Cozumel había indios mercaderes que les hablaban hacía pocos días”, cuenta el cronista. “De lo cual todos nos alegramos”, agrega Bernal Díaz del Castillo, aludiendo a la ventaja que representaría para ellos contar con un conocedor del idioma y costumbres mayas. Cortés envió cartas y ofreció recompensas a los españoles y dispuso que dos naves los esperaran en la costa. 

Jerónimo de Aguilar acude de inmediato ante la convocatoria del futuro conquistador de México. Pero Gonzalo Guerrero lo deseaira: no piensa regresar, no abandonará a su familia ni a su nuevo pueblo.

Según Del Castillo, Guerrero le dijo a su compañero de desventuras: “Hermano Aguilar, yo soy casado y tengo tres hijos, y tiénenme por cacique y capitán cuando hay guerras. Id vos con Dios, que yo tengo labrada la cara y horadadas las orejas. ¿Qué dirán de mí cuando me vean esos españoles ir de esta manera? Y ya veis estos mis hijitos cuán bonitos son”.

Como se dijo, Guerrero se había ganado la confianza del cacique maya Na Chan can y terminó siendo un indígena más. En realidad, un jefe militar. Se habia perforado las orejas y el labio inferior.

Aguilar insistió, le recordó sus orígenes cristianos y hasta le sugirió llevar a su familia, pero todo fue en vano.


Aguilar

Cuando el clérigo se encontró con Cortés y le explicó lo sucedido, éste lo tomó como una afrenta personal. Además, estaba profundamente contrariado por perder la ventaja que esperaba tener teniendo a Guerrero a su lado.

Para Cortés y varios de su grupo, lo de Guerrero fue una traición. No sólo por querer permanecer con los mayas, sino sobre todo por enseñarles tácticas militares que mejoraron su resistencia y retrasaron la conquista de Yucatán.

En realidad, Guerrero ya había cruzado una línea de difícil retorno: antes de la llegada de Cortés, se había enfrentado a otras expediciones españolas; la de Francisco Hernández de Córdoba en 1517 -considerado el “descubridor” de Yucatán- y la de Juan de Grijalva, que exploró las costas de esa región en 1518.

Pero su nombre quedará en las crónicas de la época a partir de su enfrentamiento en 1527 contra Francisco de Montejo. Este, que había participado de la expedición de Cortés, en 1526 fue comisionado por la Corona para conquistar Yucatán. También él intentó inútilmente convencer a Guerrero de que volviera al redil.

Al parecer, en un comienzo, el maya converso entretuvo al Adelantado de la Corona haciéndole creer que estaba de parte de España, mientras fortificaba la ciudad de Chetumal la ciudad gobernada por su suegro, el cacique Nachan Can (y que hoy es capital del estado). ). de Quintana Roo), para resistir la conquista luchando junto a su nuevo pueblo. Por este motivo, a los conquistadores les tomó varios años más de lo previsto imponerse en la región.

Así lo cuenta Del Castillo: “Montejo gastó otros seis o siete años en pacificar la provincia, en los cuales pasó mucha hambre, trabajo y peligro, especial cuando lo quiso matar en Chetumal Gonzalo Guerrero, que capitaneaba a los indios; el cual había más de veinte años que estaba casado allí con una india, y traía heridas las orejas, corona y trenza de cabellos, como los naturales, por lo cual no quiso irse a Cortés con Aguilar, su compañero”.
Monumento al mestizaje erigido en memoria de Gonzalo Guerrero en Chetumal, en el estado mexicano de Quintana Roo, península de Yucatán

Aparentemente, en uno de los muchos combates que libró contra sus antiguos compatriotas, Guerrero recibió un tiro de arcabuz y murió. Un informe del 14 de agosto de 1536 menciona el cadáver de un hombre blanco vestido como un maya.

Pero no existe una prueba fehaciente de que fuese Guerrero.

El personaje está grabado hoy en varios monumentos mexicanos como “padre del mestizaje” y por él la ciudad de Chetumal es llamada “cuna del mestizaje”.

La historia de Guerrero tiene muchos puntos de contacto con el argumento de la película Un hombre llamado caballo (1970), protagonizada por Richard Harris, que cuenta la historia de un aristócrata inglés amante de la caza, John Morgan, que es capturado por una tribu. siux. . Primero es esclavizado, maltratado y usado como animal de carga, hasta que, durante el ataque de una tribu rival, demuestra su astucia y coraje defendiendo a sus captores. A partir de ese momento, cambia su estatus y progresivamente se va integrando para finalmente casarse con la hermana del cacique, previo ritual de iniciación para ser miembro pleno de la tribu. También en este caso, Morgan entrena a los indios en las tácticas de combate que conoce y que les permiten sacar un mayor rendimiento de sus recursos en armas y hombres.

Pero Un hombre llamado caballo es el producto de la imaginación de una escritora, Dorothy M. Johnson, que la publicó en forma de cuento en 1950. Al igual que el argumento, más cercano, de la película Avatar, en el que Jake, un Recién llegado de la Tierra, termina luchando por salvar ese extraño mundo al que ya se siente como propio.

En cambio, la extraordinaria aventura humana de Gonzalo Guerrero es totalmente real y supera la ficción.


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